Estoy leyendo un libro del autor Wayne W. Dyer titulado “Tus zonas erróneas”, una guía práctica para combatir la infelicidad. Aunque no lo he terminado, las páginas que he leído hasta ahora me ha gustado un montón.
En esta entrada quiero compartir contigo algunos consejos que el autor ofrece en el capítulo 2, llamado “El primer amor”.
¡Ojo! No se trata del amor romántico, sino del amor por uno mismo.
Dyer explica que la decisión de amarse a uno mismo puede sentirse tan radical como si se tratara de la muerte.
¿Por qué lo plantea así? Porque, en muchas ocasiones, somos nuestros peores enemigos. Nuestra mente puede convertirse en el escenario donde se gestan las ideas más críticas, duras y autodestructivas hacia nuestro propio ser.
Frente a esto, el autor propone ejercicios mentales y físicos para cultivar el amor propio. Te comparto uno sencillo pero muy valioso que puede ayudarte a hackear tu comportamiento desde ahora:
Observa cómo te hablas
El amor propio comienza en la mente. Todo parte de nuestros pensamientos. Es importante identificar cuándo estamos siendo duros con nosotros mismos, a veces sin darnos cuenta.
Por ejemplo, si alguna vez has dicho algo como:
“En realidad no soy tan listo, fue suerte haber sacado esa nota”,
te invito a detenerte un momento. Ese tipo de frases no reflejan amor propio, más bien revelan un desprecio inconsciente hacia ti mismo.
Dyer recomienda que reconozcas ese pensamiento destructivo y lo reformules. Podrías decir, por ejemplo:
“Dije que fue suerte, pero en realidad me lo merezco».
Estos pequeños cambios en tu diálogo interno refuerzan tu autoestima. Reconocer cuándo te estás saboteando y redirigir esos pensamientos, poco a poco te hará más consciente de cómo te hablas.
Un punto clave de este capítulo es lo siguiente: Cuando tu mente trabaja a tu favor, comienzas a descubrir una serie de actividades y pensamientos que fortalecen tu autoestima.
🌱 Te invito a practicar este pequeño ejercicio durante los próximos días.
Cuando notes un pensamiento que te minimiza, detente y cámbialo por uno que te afirme, que te reconozca.
¿Te animas a intentarlo? Cuéntame en los comentarios cómo te fue o si ya has hecho ejercicios similares. Me encantará conectar contigo.

Deja un comentario