Cómo gestionar los días de dudas y ‘no’ internos

No sé si a todos les pasa, pero a mí, personalmente, me llega una época del mes en la que los “no” me visitan. Y con ellos, vienen las dudas:
¿Será que soy realmente capaz de alcanzar ese propósito o esa meta que me puse?

Estos “no” llegan justo en mi momento más vulnerable: cuando las hormonas se agitan, cuando la tristeza toca la puerta o algún acontecimiento inesperado me sucede.

Se apoderan de mi mente y me traen a la memoria todo lo que no salió como esperaba… y lo que aún hoy siento que no está saliendo bien. Mi mente me susurra cosas como:

“No eres buena escribiendo.” “No lo vas a lograr.”
“No eres buena en tu área profesional.” “No estás lista.”
“No eres buena amiga. «No eres buena en nada.”

Hace un año, leí algo que me marcó:

La mente no distingue entre lo real y lo imaginario.

Desde entonces, he comenzado a conocerme más, a identificar cuándo llega esta temporada emocional y, poco a poco, he aprendido a gestionar esos días en los que los «no» me tocan la puerta.

Si tú también recibes esta visita constantemente, te comparto lo que me ha funcionado para no dejarme arrastrar por ella:

  • Fortalezco mis emociones y me enfoco en construir confianza en mí. Me hago estas preguntas: ¿Cómo puedo ser más compasiva conmigo? ¿Qué puedo hacer para que mi mente no empeore lo que ya pesa?
  • Me empodero. No me hago pequeña. Me apoyo en mis fortalezas.
  • Me hablo bonito. Me recuerdo todo lo que he logrado, aprendido y superado.
  • Escribo lo que siento para soltar todo eso que me pesa por dentro.
  • Hago ejercicio.
  • Hago pausas. Acepto los “no puedo” como una señal de que necesito reconectar conmigo.

También debo reconocer que, muchas veces, son estos momentos de “no” los que más me enseñan. Me muestran que puedo verme con más amor, que soy osada, que al tomar acción, poco a poco, las cosas sí pueden cambiar. Aprendo que esos pensamientos intrusos no definen quién soy.

Quiero terminar este texto con una oración que me acompaña cuando me visitan esos días:


Dios, te pido que dirijas este día,
libérame poco a poco de los miedos, de las presiones, de la angustia.
Que la serenidad venga a mí,
que la tranquilidad reine en mi corazón,
y que me permitas percibir, recibir y recordar
todo lo que soy en este día.


Ojalá estas palabras conecten contigo,
y te den una herramienta más para cuando los “no” te visitan.
Todo pasa, un día a la vez.


Comentarios

Deja un comentario